978-84-7684-420-5 Título
Aventura en lo gris.  
Autores Buero Vallejo, Antonio           
Editorial Universidad de Murcia  Nº edición  Año  Ene/1993
Colección  Antologia teatral española  Nº colección  20  Páginas  149 
 
Materias



Teatro siglo XX


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Reseña del libro
 
 
Bio-bibliografía del autor
ANTONIO BUERO VALLEJO. Premio Cervantes 1986

Dramaturgo español (Guadalajara, 1916 - Madrid, 2000).

Realizó los estudios de bachillerato en su ciudad natal. Se traslada a Madrid en 1934 y cursa estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. Al estallar la guerra es destinado a un batallón de infantería. Al final de la contienda es condenado a muerte.

Tras un largo peregrinar por diversas cárceles, en las que conocerá a Miguel Hernández, sale en libertad condicional el año 1946. Vuelve a su antigua vocación pictórica, la cual quedará relegada a un segundo plano al obtener el año 1949 el premio Lope de Vega con Historia de una escalera y en el mismo año el premio de la Asociación de Amigos de los Quinteros por su acto único: Las palabras en la arena. En 1971 ingresa en la Real Academia Española.

Rebelde a las clasificaciones, la obra dramática de Buero Vallejo se integra en una serie de planos que aparecen superpuestos en sus primeras obras (lo simbólico y lo realista, lo existencial y lo social) y que irán evolucionando a lo largo de su trayectoria dramática. La historia de una escalera (1949) -obra que marcó un hito en nuestro teatro de la postguerra- se puede calificar como el drama de la frustración social visto a través de tres generaciones de la clase media baja. En La ardiente oscuridad (1950) trata sobre una Institución de ciegos, en ella se plantea el dilema de si debemos aceptar nuestras propias limitaciones, tratando de ser felices con ellas, o debemos rebelarnos trágicamente.

A estas primeras obras, siguieron La tejedora de sueños (1952), basada en una original interpretación del mito de Ulises y Penélope; Casi un cuento de hadas (1953), que trata del valor que supone para el hombre la posesión del amor, e Irene o el tesoro (1954) sobre la diferencia abismal entre el mundo real y la fantasía de la protagonista.

En Hoy es fiesta (1955) y Las cartas boca abajo (1957), los ambientes se acercan a los representados en La historia de una escalera, desarrollándose respectivamente en la azotea y en el interior de unas casas modestas. Un soñador para un pueblo (1958) es, en cierto sentido, un "drama histórico" (sobre Esquilache, ministro de Carlos III). Esquilache, en nombre de la razón, pretende sacar al país del oscurantismo tradicional en que se encuentra pero termina derrotado por este mismo pueblo. Sobre Velázquez, Las Meninas (1960), y Goya, El sueño de la razón (1970), están basados los dos dramas siguientes de tipo "histórico". A ellos se une La detonación (1977), que gira en torno a la figura de Larra. Relacionada con este grupo se encuentra El concierto de San Ovidio (1962), en el que se recrea el ambiente de los ciegos del Hospicio Quince-Veinte en el París del siglo XVIII. Aquí los ciegos son un símbolo de los oprimidos.

El tragaluz (1967) enfrenta dos mundos paradójicos: vencedores y vencidos. La Fundación (1974) presenta a varios presos políticos que buscan la libertad a través de enfrentar realidad y ensueño. En esta obra merecen destacarse las modernidades técnicas del dramaturgo: el público ve la realidad escénica a través de la fantasía del personaje principal.

La doble historia del doctor Valmy (1976), trata el tema de la tortura. En La llegada de los dioses (1971), vuelve a aparecer la ceguera del protagonista como símbolo de la rebelión contra las injusticias que le rodean. La situación política de fines de los setenta le inspira Jueces en la noche (1979). Con Caimán (1981), vuelve a los planteamientos sociales de su comienzo.

En 1986 recibe el Premio Cervantes.