978-84-95440-18-1 Título
23- F: ni Milans, ni Tejero. El informe que se ocultó.  
Autores Perote, Juan Alberto           
Editorial Foca, Ediciones y Distribuciones Generales  Nº edición  Año  Ene/2001
Colección    Nº colección  Páginas  278 
 
Materias



Situacion española


Encuadernación  Rustica 
Largo  Ancho 
Idioma  Español 
Estado
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Reseña del libro
FELIPE SAHAGUN
“Milans, Armada y Tejero, sí; Calderón y Cortina, también”. Este título hubiera reflejado mucho mejor el contenido de este libro.

Aprovechando el 20 aniversario del 23-F, se han publicado al menos ocho obras sobre el fallido golpe de estado. Diego Carcedo ha tratado, en tono didáctico, de atar algunos cabos sueltos. Pilar Cernuda, Fernando Jáuregui y Manuel Ángel Menéndez limitan toda la responsabilidad a seis necios. José Manuel Cuenca recoge la última versión del ex general Armada. Martínez Inglés apunta contra el Rey con testimonios de Milans del Bosch cuatro años después de muerto. Jesús Palacios atribuye la responsabilidad principal a Javier Calderón y José Luis Cortina.

En 278 páginas (100 sobre los preparativos, 40 sobre el golpe y 89 sobre los intentos de taparlo), el coronel Juan Alberto Perote, responsable de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales del Cesid (AOME) con los gobiernos socialistas, describe el 23-F como el resultado final de dos operaciones: una, dirigida por Javier Calderón, José Luis Cortina y Alfonso Armada; otra, encabezada por Milans y Tejero.

A partir del sumario de la causa 2/81 y del informe interno encargado por el Cesid al teniente coronel Juan Jáudenes en las semanas siguientes al golpe, Perote demuestra la participación de Calderón, a la sazón secretario general del Cesid, y de Cortina, responsable entonces de la AOME, en los preparativos y ejecución de la asonada.

Más que al Cesid como institución, Perote atribuye la responsabilidad a algunos de sus mandos. A diferencia de Martínez Inglés, deja en la penumbra el papel del Rey. Mientras Palacios, el que más se aproxima a la hipótesis de Perote, justifica a Calderón y a Cortina por haber reconducido supuestamente el golpe de Milans y Tejero a favor de la democracia, Perote considera tan culpables a unos como a otros.

En su versión, frente a los espías golpistas hay cuatro espías buenos –Diego Camacho, Rafael Rubio, Juan Rando Parra y Santiago Baston-, una descoordinación y un descontrol tercermundistas al frente de los servicios secretos, tantos proyectos de golpe como participantes y un ministro de Defensa, Alberto Oliart, que mintió descaradamente sobre lo sucedido.

Sobran muchos detalles, pero pocos como Perote han descrito con tanta precisión las instalaciones de la AOME, el intento de asesinato de Parra cuando le serraron la horquilla de la moto, los momentos vividos en la sede del Estado Mayor en las horas decisivas, las mentiras y contradicciones que el tribunal militar no quiso ver, y los abusos y delitos cometidos en el Cesid y en algunos cuarteles hace veinte años.

¿Es fiable Perote? ¿Lo son Milans hablando por boca de Martínez Inglés años después de muerto y Armada en sus nuevas confesiones? Todos tienen demasiadas cuentas pendientes y odios acumulados para ser neutrales. Cada aportación nueva es un ladrillo en la construcción de una verdad que nunca se termina de construir.
 
 
Bio-bibliografía del autor
Juan Alberto Perote, coronel retirado de Infantería, es nieto, hijo y hermano de militares. En 1959 inició su carrera en unidades de elite del Ejército. En 1980 comenzó a trabajar en el CESID. Su actividad profesional siempre estuvo ligada a su condición de deportista (es licenciado en Ciencias de Educación Física y dirigente de la Federación Española de Pentatlón Moderno) que le abrió las puertas de la Europa del Este. Tras las destituciones que siguieron al 23-F dirigió la lucha contra los movimientos involucionistas que conspiraban para subvertir el orden constitucional y ayudó a desmantelar el golpe de los coroneles (27-O). En 1982 se hizo cargo de la Agrupación Operativa de Medios Especiales, una unidad de elite encargada de las misiones secretas más comprometidas. En 1991 abandonó el CESID. En 1995 fue acusado de proporcionar información a Mario Conde. La justicia civil lo absolvió del delito de revelación de secretos de Estado, pero no así militar, cuya sentencia recurrió ante el Tribunal Internacional de Derechos Humanos de Estrasburgo.
En 1999 Juan A. Perote publicó el libro Confesiones de Perote. Revelaciones de un espía.