978-84-95576-61-3 Título
Dialogos de la herejia. Epitafio para un soñador. Noches de San Juan.  
Autores Gomez-Arcos, Agustin    Prego de Oliver, Adolfo    Lopez Aranda, Ricardo   
Editorial Asociacion de Directores de Escena. ADE  Nº edición  Año  Dic/2006
Colección  Premio Lope de Vega  Nº colección  Páginas  384 
 
Materias



Teatro siglo XX


Encuadernación  Rustica 
Largo  21  Ancho  14 
Idioma  Español 
Estado
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  P.V.P. 
 
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Reseña del libro
Tres textos de diferentes estilísticas e ideologías fueron los ganadores del Premio Lope de Vega entre 1961 y 1963. En ellos advertimos desde ciertas formas de disidencia -Gómez-Arcos-, hasta la elaboración de discursos paralelos -López Aranda-, pasando por la paradoja de conciliar en un mismo individuo la poliédrica condición de crítico, autor dramático y censor -Adolfo Prego-.

 
 
Bio-bibliografía del autor
Agustín Gómez Arcos nace el 15 de enero de 1933 en Enix (Almería), en el seno de una familia numerosa republicana. Es el menor de siete hermanos y sólo tiene tres años cuando estalla la guerra civil. Durante la contienda, su familia pasa apuros y penalidades, sufriendo en la posguerra las consecuencias de la represión franquista. Desde edad muy temprana, Agustín se interesa por la literatura, que utiliza como medio de evasión de su triste realidad cotidiana. Su profesora de instituto en Almería, Celia Viñas, fomentará y orientará su amor por la literatura, dándole a conocer a los clásicos y cultivando el interés de Agustín por la escritura y el teatro.
En 1953 acaba el bachillerato en Almería y se traslada a Barcelona, donde consigue una beca para matricularse en la Facultad de Derecho. Colabora en la revista literaria «Poesía Española», publica la colección de poemas Ocasión de paganismo y recibe el premio nacional de narración corta por El último Cristo. También participa activamente en el grupo de teatro de la universidad. A los tres años de haber iniciado sus estudios de derecho decide abandonarlos, y se traslada a Madrid con un objetivo claro: dedicarse al teatro.
Ya en Madrid, trabaja como dramaturgo, actor, director y traductor. Escribe un total de quince obras entre las que destacan: Doña Frivolidad, Elecciones generales, El tribunal, Balada matrimonial, Diálogos de la herejía, Los gatos y Queridos míos, es preciso contaros ciertas cosas. En 1960 debuta en el teatro con Elecciones generales, basada en Las almas muertas de Gógol, que le valió un premio en el Primer Festival Nacional de Teatro Nuevo.
También se dedica a la traducción y adaptación de obras de teatro francesas (La folle de Chaillot, Intermezzo de Jean Giraudoux y La révélation de René-Jean Clot). En 1962 queda finalista del Premio Nacional Calderón de la Barca y gana el Premio Nacional Lope de Vega con Diálogos de la herejía, premio que le es rápidamente arrebatado tras habérselo concedido; la obra queda prohibida en todos los escenarios españoles, en una maniobra política de la censura. En 1964 consigue finalmente estrenarla, en una versión censurada. En 1965 estrena Los gatos, también en versión censurada.
Tras sus tropiezos con el régimen, Gómez Arcos empieza a ser consciente de que nunca podrá representar o publicar su teatro, y se plantea el exilio como una posible solución. En 1966 vuelve a obtener el Premio Nacional Lope de Vega por Queridos míos; la censura, esta vez, prohíbe taxativamente su representación. Gómez Arcos decide entonces abandonar España con un primer destino: Londres.
Dos años después de su llegada a la capital inglesa, se traslada a París. Era junio de 1968 y todo el ambiente artístico que se respiraba tras el «Mayo» estaba impregnado por los acontecimientos que se acababan de vivir. París volvía a estar abierta a la innovación creativa y se buscaba en el teatro, de forma particular, un medio de agitación social, política y cultural. Gómez Arcos se siente cómodo en este clima de creación. Asiste a los montajes teatrales de Beckett, Ionesco, Anouilh y, en especial, de Jean Genet por el que siente especial admiración.
Comienza su carrera parisina en los café-teatro del Barrio Latino, verdaderos centros de experimentación teatral. Trabaja en ellos como dramaturgo, director, actor e incluso camarero. En 1969, en la revista «L’Avant-Scène», publica Pré-papa. Conoce a otro exiliado español, Miguel Arocena, gerente del Café-Théâtre de l’Odéon, que le da la oportunidad de estrenar, en febrero de 1969, Pré-papa y Et si on aboyait. Durante cuatro años colabora con estos pequeños escenarios y sigue escribiendo obras de teatro entre las que destacan Sentencia dictada contra P y J e Interview de Mrs. Muerta Smith, por sus fantasmas.
En 1974 el editor de Stock, tras ver Et si on aboyait en el Café-Théâtre de l’Odéon, le propone escribir novela en francés. Gómez Arcos acepta el reto, se traslada a Atenas y regresa a París, meses después, con L’agneau carnivore (El cordero carnívoro), que gana el Prix Hermès de 1975. Desde entonces sus éxitos se suceden: en 1976 publica María Republica y en 1977, Ana non, novela que cierra la llamada «trilogía de la posguerra», galardonada con el Prix Thyde Monnier en 1977 y el Prix Roland Dorgelès en 1978. En total, Gómez Arcos publica catorce novelas, escritas todas ellas en francés. A las tres ya mencionadas, les siguen: Scène de chasse (furtive) (1978) finalista del Premio Goncourt; Pré-papa ou Roman de feées (1979); L’enfant miraculée (1981); L’enfant pain (El niño pan) (1983), publicada en España en el 2007 por Cabaret Voltaire; Un Oiseau brûlé vif (Un pájaro quemado vivo) (1984), finalista del Premio Goncourt; Bestiaire (1986); L’homme à genoux (1989); L’Aveuglon (Marruecos) (1990); Mère Justice (1992); La femme d’emprunt (1993), y L’ange de chair (1995).
En 1985 recibe la condecoración de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras francesas y en 1995 la vuelve a obtener, esta vez con el grado de Oficial.
En 1991 se recuperó para la escena española Interview de Mrs. Muerta Smith. Otras dos obras suyas, Los gatos y Queridos míos, es preciso contaros ciertas cosas, se representarán en los teatros españoles en 1992 y 1994 respectivamente.
A pesar de este intento de recuperación en los noventa, la obra de Gómez Arcos sigue injustamente olvidada y es una gran desconocida para el lector español. Baste decir, que sus novelas han sido traducidas a catorce idiomas, entre los que no se encuentra el castellano.
Agustín Gómez Arcos muere el 20 de marzo de 1998 en París y está enterrado en el cementerio de Montmartre.