978-950-03-9824-4 Título
Ensayos.  
Autores Montaigne, Michel de           
Editorial Losada, S.L. Editorial  Nº edición  Año  Oct/2011
Colección  Biblioteca de obras maestras pensamiento  Nº colección  106  Páginas  1004 
 
Materias



Monografias ( obras de autores )


Encuadernación  Rustica 
Largo  22  Ancho  14 
Idioma  Español 
Estado
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  P.V.P. 
 
   34,00
 
 
Reseña del libro
Cuando en 1571 Michel Eyquem, señor de Montaigne (1533-1592), dijo retirarse de la vida pública y comenzó la redacción de su opera magna, tal vez no tenía conciencia de que creaba un nuevo género literario que desde entonces conserva la denominación que él decidió para su libro, Ensayos, sino que además fijaba la lengua francesa, hasta entonces vacilante, en el estado en que actualmente se encuentra.
Otras características
Si se prescinde del conocimiento que cuatro siglos han aportado a la palabra "ensayo", lo primero que resulta sorprendente es el nombre del libro: hasta entonces la palabra no designaba como hoy un género literario, sino que conservaba su antiguo valor de prueba, tentativa, experimentación. El mismo Montaigne explica las razones de haberla elegido para denominar su obra: eludiendo toda jactancia, pretende despojar su pensamiento de cualquier barniz de erudición, elaborándola a imitación de los ensayos que producen los niños cuando realizan su aprendizaje. No menos original que el título resulta su contenido: Montaigne habla también de sí mismo. El tema del libro es el propio autor, sus pensamientos, sus experiencias. Textos críticos y opiniones eruditas sobre Montaigne ocuparían, según Jorge Luis Borges, vastas bibliotecas. Pero ningún texto, ningún análisis puede reemplazar su lectura, ni siquiera dar una idea de la riqueza y profundidad de la obra. Todo lo que pueda haberse dicho, todo lo que podrá decirse todavía, palidece ante el cuerpo vivo de uno de los libros fundacionales de la cultura occidental.
 
 
Bio-bibliografía del autor
Escritor francés que introdujo por primera vez el ensayo como forma literaria. Sus ensayos, que abarcan un amplio abanico de temas, se caracterizan por un estilo discursivo, un tono coloquial y el uso de numerosas citas de autores clásicos.

Montaigne nació el 28 de febrero de 1533, en el Château de Montaigne (cerca de Libourne). Su familia gozaba de una buena posición y Montaigne estudió en Guyenne. Posteriormente cursó estudios de leyes probablemente en Toulouse. Su primera empresa literaria fue una traducción, publicada en 1569, de la Theologia Naturalis, obra del teólogo español Raimundo de Sabunde. En 1571 Montaigne heredó las propiedades de la familia, entre las que figuraba el Château de Montaigne. Allí pasó el resto de su vida, entregado a las actividades propias de un hacendado, estudiando a sus autores clásicos favoritos y escribiendo los ensayos que constituyen su gran colección Ensayos.

Los dos primeros tomos de esta obra vieron la luz en 1580. Posteriormente Montaigne viajó a Alemania, Italia y Suiza. A su regreso fue alcalde de Burdeos (1581-1585). Escribió un tercer tomo de ensayos que se incluyó en la quinta edición de sus Ensayos en 1588. Los últimos años de su vida los pasó recluido en su propiedad, con la excepción de algún viaje ocasional a París y Ruán. La única obra que escribió además de sus Ensayos es un relato de sus viajes publicado en 1774. Como pensador, Montaigne destaca por su análisis de las instituciones, opiniones y costumbres, así como por su oposición a cualquier forma de dogmatismo carente de una base racional. Montaigne observaba la vida con escepticismo filosófico y puso de relieve las contradicciones e incoherencias inherentes a la naturaleza y la conducta humana. Sin embargo, su moral tendía básicamente hacia el epicureísmo, revelando las actitudes propias de un humanista que rechazaba la esclavitud de las pasiones y los deseos.

El más extenso de sus ensayos, Apología de Raimundo de Sabunde, es un estudio de la capacidad racional y las aspiraciones religiosas del ser humano. En algunos momentos su visión del mundo es conservadora. En literatura y filosofía admiraba a los autores de la antigüedad, y en materia política defendía la monarquía como la forma de gobierno más adecuada para garantizar la paz y el orden. En lo que respecta a la educación, Montaigne se interesó por la formación del aristócrata y sostuvo la necesidad de enseñar a los alumnos el arte de vivir. Este arte se adquiere a través de la capacidad de observación y conversación y a través de los viajes. La lectura debería servir para ayudar a emitir juicios correctos y no sólo para desarrollar la facultad de la memoria. Montaigne insistió en la importancia de practicar con rigor y asiduidad el ejercicio físico, como parte indisociable del desarrollo integral de la persona.