978-84-206-9758-1
M
Título
Conceptos esenciales de sociologia.  
Autores Giddens, Anthony    Sutton, Philip W.       
Editorial Alianza Editorial, S.A.  Nº edición  Año  Feb/2015
Colección    Nº colección    Páginas  347 
 
Materias



Diccionarios, manuales, historia, introducciones


Encuadernación  Rustica 
Largo  24  Ancho  17 
Idioma  Español 
Estado
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Reseña del libro
 
 
Bio-bibliografía del autor
Giddens nació en el Reino Unido el 18 de Enero de 1938 en una familia de clase media baja en el norte de Londres, y fue el primer miembro de su familia en ir a la Universidad. Actualmente está casado y tiene dos hijos. Sus estudios de filosofía los realizó en la Universidad de Hull y en la London School of Economics –que dirige desde 1997-, cuando eran focos de la ultraizquierda en la década del `60. En 1976 fue admitido como profesor en Cambridge, pero durante sus 15 años allí fue nueve veces rechazado para una promoción. Algunos lo atribuyen a su origen humilde.

Desde 1997 es director de la London School of Economics and Political Science. Se le ha concedido, entre otros premios, el Premio Principe de Asturias de Ciencias Sociales 2002.

Es autor de 31 libros y más de 200 artículos publicados en 29 idiomas. Más allá de popularizar la idea de la tercera vía, Giddens ha desarrollado la teoría de la “estructuración", que consiste en comprender la relación entre los individuos y las condiciones que los rodean. "Deberíamos ver a la sociedad como una serie de actividades y prácticas que la gente lleva a cabo, pero que al mismo tiempo reproducen a grandes instituciones", señala.

La idea de encontrar una tercera vía en política está siendo ampliamente debatida en Europa, EE.UU. y América Latina. ¿Pero qué es la Tercera Vía? Los defensores de la teoría no han sido capaces de ponerse de acuerdo, y sus detractores rechazan del todo la noción. Pero Giddens muestra que desarrollar la tercera vía en la política moderna no es sólo una posibilidad sino una necesidad, y representa le renovación de la socialdemocracia en un mundo en que las ideas de la vieja izquierda han quedado obsoletas, mientras las de la nueva derecha son inadecuadas y contradictorias.

Un nuevo programa socialdemócrata está surgiendo: es sólido, de largo alcance y puede reavivar el idealismo político. Anthony Giddens se propone responder a este desafío desde el inicio de sus planteamientos teóricos; su obra se desarrolla según un itinerario que asume una doble estrategia: suprimir el dualismo entre estructura y acción y revitalizar el pensamiento social crítico en contra de lo que denomina "el consenso ortodoxo".

Tanto el funcionalismo y el estructuralismo como las teorías accionalistas son fuertemente criticadas por Giddens, que considera que las primeras dejan poco espacio a la acción transformando a los agentes en meros soportes de las estructuras, mientras las segundas privilegian al actor pero olvidan los condicionamientos de las propiedades estructurales de los sistemas sociales. Su teoría de la estructuración está constituida alrededor de la idea del carácter fundamentalmente repetitivo de la vida social y diseñada para expresar la dependencia mutua de la estructura y el agente en términos de espacio-tiempo. Ello significa que las prácticas sociales ubicadas en un espacio y tiempo se hallan en la raíz de la constitución tanto del sujeto como del objeto social.

En medio de su discurso moderado, Giddens define la estructura como la articulación de reglas y recursos implicados de manera recursiva en la producción de las prácticas sociales. Por lo tanto, la estructura es a la vez un instrumento utilizado por actores en contextos especificables y el resultado de la reproducción de las prácticas. Sostiene Giddens que las propiedades estructurales existen sólo en la medida en que la conducta social es reproducida recurrentemente en el espacio y el tiempo. Las instituciones son los rasgos más duraderos de la vida social; así, hay formas institucionales que se extienden por inmensos recorridos de espacio y tiempo conformando sistemas sociales.

Importa entonces subrayar, en consonancia con lo expuesto, la crítica de Giddens a la teoría social: Esta es incapaz de considerar adecuadamente el papel que desarrollan los actores y su relación con las instituciones en la transformación y reproducción social; presenta un tratamiento inadecuado del poder y teorización distorsionada del tiempo y del espacio y, con ello, del cambio social.

El énfasis en la reformulación de la teoría social que Giddens propone resulta esencial dentro de su modelo interpretativo, ya que considera que la Teoría, en tanto registro reflexivo de la vida social, tiene un impacto práctico sobre su objeto de estudio; ello significa que la relación entre Teoría y su objeto ha de entenderse en términos de una doble hermenéutica: el desarrollo de la teoría es dependiente de un mundo preinterpretado en el que los significados desarrollados por sujetos activos entran en una construcción o producción real de ese mundo; condición ontológica de la sociedad humana tal como es producida y reproducida por sus miembros. A la vez, el científico social debe ser capaz de "comprender" penetrando en la forma de vida cuyas características quiere explicar.

Giddens ha expresado ciertas frases en su última visita a la Argentina tales como "El neoliberalismo está muerto", "El mundo no necesita menos sino más gobierno" y "las naciones siempre serán más poderosas que las corporaciones". En conjunto, todas estas ideas componen una teoría que, él asegura, "no es el punto medio entre el socialismo a la antigua y la filosofía del libre mercado, sino un llamado a reestructurar las doctrinas de la socialdemocracia para que respondan a la doble revolución de la globalización y de la economía del conocimiento." Podemos observar que el autor plantea la necesidad de repensar el fenómeno de los Estados nacionales, del poder militar y de la violencia; en cuanto al concepto de "explotación" circunscrito a la venta de la fuerza de trabajo, resulta estrecho en relación con fenómenos como la explotación étnica o sexual.

Entre sus libros más recientes destacan: Consecuencias de la modernidad, Modernidad e identidad del yo, La transformación de la intimidad, Sociología, Más allá de la izquierda y la derecha, In Defense of Sociology y La tercera vía: la renovación de la socialdemocracia. La tercera vía ha sido ampliamente debatida por autoridades académicas y políticas de todo el mundo.

Su último libro On the Edge incluye un fuerte debate con Will Hutton, el otro pensador del nuevo Laborismo y creador del concepto de "Capitalismo de participación". Podemos afirmar que sus últimas producciones apuntan al desarrollo de una política de vida interesada en la realización del yo tanto individual como colectivo y que surge a la sombra de la política emancipatoria.

Una de las cuestiones por lo que más se lo critica es por su acercamiento a las grandes esferas del poder. Jefes de gobierno y de Estado de todas partes del mundo acaban de reunirse en Berlín llamándose a sí mismos seguidores de la tercera vía. Según Giddens se podría hablar de una internacionalización de su teoría; "todos los gobiernos de centroizquierda en Europa están aplicando esencialmente los mismos principios. Yo sé que no todo el mundo quiere hablar de la tercera vía pero si hablamos de una agenda modernizadora, que rompe con las tradicionales preocupaciones de la izquierda y al mismo tiempo quiere aplicar valores sociales a un mundo en cambio, entonces sí podemos decir que la mayoría de los gobiernos socialistas, por lo menos en Europa, comparten el mismo lenguaje."

Vemos que esto se refleja en el accionar de los gobiernos de Europa: Todos están flexibilizando el mercado laboral, pero al mismo tiempo se cuidan de no dañar los recursos humanos, garantizan un salario mínimo, buscan reformar el Estado de bienestar sin abolirlo y tratan de encontrar un balance entre la participación pública y privada. No importa si se llama Blair o Schröeder, las políticas son parecidas.

Una de las cuestiones que la tercera vía predica tanto en EE.UU. como en Europa es que no pueden incrementarse los impuestos sin tener en cuenta antes su impacto, tanto económico como social. Esto significa que, a veces, en "el interés de la justicia social hace falta bajar los impuestos y no subirlos".

En cuanto al papel del Estado, Giddens afirma que "debe ser muy activo" -y recalca- "que en su accionar tradicional ha probado ser poco efectivo". En América Latina los Estados hiperburocráticos y corruptos han servido poco a los ciudadanos; por lo que considera necesario hacer una remodelación de los actuales Estados para que vuelvan a ser poderosos, pero de forma distinta: "tiene que ser más abierto, más transparente, permitir a las mujeres alcanzar puestos de poder, tratar a los ciudadanos como clientes y no como súbditos".

Según el autor, su teoría se aleja del neoliberalismo, que considera al mundo como un gran mercado: todo se mide mediante valores comerciales y la gente vive expuesta a las inseguridades del mercado. Giddens, por su parte, cree que hace falta una sociedad civil bien constituida y, por otro lado, afirma que la tercera vía aboga por la regulación del flujo de los capitales y la creación de una Autoridad Financiera Mundial. "Estamos convencidos de que las finanzas tienen que ser reguladas justamente para proteger la libertad de los mercados y el control de capitales es esencial para mantener los mercados abiertos tanto para bienes como para servicios. Esto nos aleja muchísimo del Laissez faire de los neoliberales. Tenemos que tomar la globalización en serio, considerarla una simple fatalidad frente a la cual hay que actuar."

Para Giddens no hay un derrumbamiento de un Estado-nación a causa de la globalización; cree que aquellos son mucho más fuertes que las corporaciones. Las naciones controlan el acceso a la ley, al territorio y a las fuerzas armadas. En contraposición de las corporaciones que no disponen de ninguno de estos atributos. "Hoy puede decirse justamente lo contrario: ésta es la primera vez que el Estado-nación tiene un papel importante. Hasta ahora teníamos imperios, como el soviético, al cual respondían muchas naciones. Pero ahora cada nación quiere ser un Estado. Es esto lo que está alentando a los nacionalismos. Si el Estado-nación estuviera en vías de extinción, nadie querría constituirse en uno."

Premio Principe de Asturias de las Ciencias Sociales 2002