978-84-16246-74-8 Título
Poesía última "Poesía reunida, 1941-1948"  
Autores Huidobro, Vicente           
Editorial Renacimiento, S.A. Editorial  Nº edición  01  Año  Oct/2015
Colección  Antologías  Nº colección  77  Páginas  268 
 
Materias



Poesia siglo XX


Encuadernación  Rustica 
Largo  17  Ancho  12 
Idioma  Español 
Estado
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  P.V.P. 
 
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Reseña del libro
El libro reúne las dos últimas entregas poéticas de Vicente Huidobro, El ciudadano del olvido y Últimos poemas, ésta fruto del interés y del amor de Manuela por su padre y en la cual hemos añadido el poema olvidado «Hermanos». Un conjunto de textos que no anula la experimentación creacionista, sino que la limita a elementos residuales, mostrando una actitud más meditativa, más íntima y plegada hacia dentro: su lenguaje sigue siendo de gran envergadura plástica, pero su fluencia verbal se llena de sustancia y peso humano. Limpio y renovado, el yo -«viajero sin fin»- contempla la muerte que le espera. El ciudadano del olvido interpreta una honda inquietud espiritual, en cambio Últimos poemas insiste en el proceso de humanización que no borra el signo de la inteligencia. El poeta se pregunta, pide comprensión: su lenguaje ha sustituido la travesura y la mofa para dialogar con los seres fraternales del mundo. El poema final se abre y cierra con la imagen anafórica de la muerte. La lápida de la tumba de Huidobro indica que al fondo se ve el mar: el secreto de sus aguas guarda la palabra del escritor que mejor supo traducir las aspiraciones innovadoras de la poesía del siglo XX. 
 
Bio-bibliografía del autor
Escritor vanguardista chileno, fundador de su propio movimiento poético y defensor entusiasta de la experimentación artística durante el periodo de entreguerras. Hijo de madre escritora, estudió en su ciudad natal, Santiago, y ya desde pequeño mostró un gran talento literario: sus primeros poemas los escribió a los doce años. Siendo aún adolescente, publicó un manifiesto en el que rechazaba toda la poesía anterior a él. Se trasladó a París, donde pronto entraría en contacto con la literatura de los poetas surrealistas Guillaume Apollinaire y Pierre Reverdy, junto a los cuales fundaría la revista Nord-Sud. Se distanció poco después del surrealismo, al no aceptar la opinión de que el artista es un mero instrumento revelador de su inconsciente.

Del mismo modo, rechazó el futurismo al pensar, con cierta razón, que una vez que las masas se hubieran familiarizado con los hallazgos del mundo moderno, los himnos futuristas a la aeronáutica y a los rascacielos, por ejemplo, perderían gran parte de su valor. Su respuesta a todos estos movimientos de comienzos de nuestro siglo fue el creacionismo, una corriente revolucionaria que situaba al poeta a la altura de un dios, dedicado a crear un nuevo tipo de poesía que compitiera con la naturaleza en lugar de reflejarla. Este concepto constituyó el eje de su obra poética, sembrada de impactantes imágenes, de yuxtaposiciones efectistas y de letras y secuencias de palabras de carácter aleatorio. Algunos de su poemas recuerdan los caligramas de Apollinaire.

En 1918, ya en Madrid (España), fundó el grupo creacionista, y su gran habilidad de comunicador contribuyó a extender el entusiasmo por la experimentación en la Europa de entreguerras. Respecto a sus últimas obras, existen opiniones muy contrapuestas. Así, mientras algunos críticos literarios afirman que se trata simplemente de la producción, muy poco interesante, de un charlatán empeñado en promocionar su imagen, otros, en cambio, encuentran en Huidobro la voz de un poeta serio, capaz de expresarse con viveza, humor y gran inventiva, sobre todo en obras como Altazor o el viaje en paracaídas (1931). No por nada fue retratado por Picasso y Juan Gris. Para no pocos, con Gabriela Mistral y Pablo Neruda, constituye la trinidad de la gran poesía chilena. Además de poemas, su producción se completó con novelas (Sátiro o el poder de las palabras, 1939), manifiestos, ensayos (Vientos contrarios, 1926) y obras teatrales (Gilles de Raiz, en francés, 1932). Como parte de sus ocurrencias, escribió su propio epitafio: -Abrid esta tumba: al fondo de esta tumba se ve el mar-. Se encuentra sepultado en Cartagena (Chile), frente al mar.