978-84-321-0319-3
M
Título
Dios existe, yo me lo encontré.  
Autores Frossard, Andre           
Editorial Rialp, S.A.  Nº edición  25  Año  Feb/2015
Colección  Libros de bolsillo  Nº colección  48  Páginas  167 
 
Materias



Religion


Encuadernación  Rustica 
Largo  19  Ancho  12 
Idioma  Español 
Estado
Sin stock, podemos pedirlo
Sin stock, podemos pedirlo
  P.V.P. 
 
   13,00
 
 
Reseña del libro
No es frecuente en nuestros días que el relato de primera persona de una conversión alcance tantas ediciones y pueda encontrarse aún en las librerías después de casi tres décadas. Este es el caso de «Dios existe, yo me lo encontré». Su autor, André Frossard -de la Academia Francesa, fallecido en 1994-, ha sido uno de los intelectuales más influyentes de Francia durante el presente siglo.

Con sincera serenidad, Frossard describe su caso de esta manera: "Habiendo entrado a las cinco y diez de la tarde en la capilla del Barrio Latino en busca de un amigo, salí a las cinco y cuarto en compañía de una amistad que no era de la tierra".

Tal vez el éxito de este libro pueda atribuirse a que ofrece al lector uno de los testimonios más sinceros y conmovedores sobre ese fenómeno tan gratuito y a la vez laborioso que es una conversión. Mereció el Gran Premio de la Literatura Católica en Francia y se ha convertido en un clásico del género autobiográfico y testimonial.


 
 
Bio-bibliografía del autor
André Frossard (Colombier-Châtelot, Francia, 1915-1995) está considerado uno de los intelectuales y periodistas católicos europeos más influyentes del siglo XX. Miembro de una familia protestante de ideología comunista, su padre fue primer secretario general del Partido Comunista Francés en los años 30, se convirtió al catolicismo en la capilla de la Adoración de París. Ingresó en la marina en septiembre de 1936, movilizado con breves interrupciones hasta que en 1941 fue nombrado oficial secretario del Estado Mayor. Entró entonces en la Resistencia siendo arrestado por la Gestapo en Lyon el 10 de diciembre de 1943 siendo internado en la "Barraca de los Judíos" del Fort Montluc. Liberado en diciembre de 1945, fue condecorado con la Legión de Honor a título militar por el general De Gaulle. Después de la guerra se convirtió en redactor jefe y director de numerosos semanales y diarios como Temps présent, Le Monde, L`Aurore, Paris-Match, etc., donde dejó escritos más de quince mil artículos. La mayoría de sus libros están caracterizados por su profunda espiritualidad. Entre sus obras destacan: Dios existe. Yo me lo encontré, Gran Premio de la Literatura Católica en 1969; El mundo de Juan Pablo II, Preguntas sobre el hombre o Treinta y seis pruebas de la existencia del diablo. En 1985 fue elegido miembro de la Academia Francesa. En 1990 Juan Pablo II le entregó la Gran Cruz de la Orden Escuestre de Pío IX.