978-84-7517-740-3 Título
Oficio de paciencia.  
Autores Andrade, Eugenio de           
Editorial Hiperión, S.L.  Nº edición  Año  Oct/2002
Colección  Poesia Hiperion  Nº colección  260  Páginas  114 
 
Materias



Poesia
Literatura creacion

Encuadernación  Rustica 
Largo  20  Ancho  13 
Idioma  Castellano-Portugues 
Estado
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Reseña del libro
Eugénio de Andrade, nombre fundamental en el panorama de la lírica portuguesa del siglo XX. Sus obras han sido vertidas a numerosos idiomas. Su poesía fue acentuando en los últimos años su tendencia a la sencillez y a la evocación de lo real a través de una mirada que buscaba la pureza y el deslumbramiento de la niñez, y que partía de las cosas concretas y de las impresiones sensoriales para afinarlas y darles una dimensión personal, realzada por la textura casi aérea de sus versos y por una musicalidad sutil y evocadora. En Oficio de paciencia, estas cualidades nos deslumbran y seducen de manera especial.
Ejemplo
TEORÍA DEL VERSO

De arrastre no hay poesía;
no hay verso
por más rastrero
que no aspire a lo alto: estrella
o farol iluminando el ser
de la palabra.
Así el sapo:
en el vagaroso e inocente
y desmedido mirar del sapo
las aguas son de vidrio.  
 
Bio-bibliografía del autor
Eugénio de Andrade nació en 1923 en la aldea de Póvoa de Atalaia, muy próxima a la frontera española.

Hijo de campesinos, sólo conoció durante su infancia el sol, el agua y la naturaleza. Aprendió que pocas cosas son necesarias en la vida y ésas son las cosas que reflejan y exaltan sus versos. De su infancia, como él mismo reconoce en un autorretrato, heredó también "el desprecio por el lujo, que en sus múltiples formas es siempre una degradación". "La pureza, de la que tanto se ha hablado a propósito de mi poesía", dice, "es simplemente pasión, pasión por las cosas de la tierra, en su forma más ardiente y todavía no consumada". Admirador de Bécquer, san Juan de la Cruz, Pessoa, Rimbaud o Whitman, con profundas influencias de la cultura griega y oriental, Eugénio de Andrade detesta la vida social y mundana, le aterroriza el exhibicionismo y huye de las entrevistas y los micrófonos.

De una vasta cultura literaria y excelente conocedor de la poesía española, no soporta que le atribuyan palabras que no son de su vocabulario personal, defiende la exactitud del lenguaje y no le interesan el dinero o la fama. Eugénio de Andrade pasa el tiempo "leyendo, escuchando música y escribiendo; es decir, ahora hago lo que realmente me gusta, porque como dice Melville, soy el emperador de mi alma".