978-84-16246-04-5 Título
La ciudad automática  
Autores Camba, Julio    Antoniorrobles       
Editorial Renacimiento, S.A. Editorial  Nº edición  Año  Ene/2015
Colección  Los viajeros  Nº colección  25  Páginas  244 
 
Materias



Prosa siglo XX


Encuadernación  Rustica 
Largo  21  Ancho  15 
Idioma  Español 
Estado
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Reseña del libro
Hay ciudades que constituyen por sí mismas un género literario. Nueva York es el mejor ejemplo. Y dentro de ese género una de las obras maestras es este libro, que aúna sociología y humor, futurismo y encanto antiguo. En La ciudad automática encontramos el envés bien humorado de otra obra escrito por las mismas fechas, Poeta en Nueva York de Federico García Lorca. Lo que en el poeta es tremendismo y magia, lo trueca Camba en alacridad, disparatada hipérbole y punzante inteligencia. Quienes aman Nueva York, quienes la detestan, no pueden dejar de leer este libro, escrito por alguien que se resiste a dejarse seducir por los encantos de la Ciudad con mayúscula, pero que al final acaba sucumbiendo a ellos, como nos pasa a todos. Con Nueva York y también con Camba, el escritor que detestaba la literatura, el anarquista que acabó sus días refugiado en un hotel de lujo. Julio Camba (1884-1962) es uno de los pocos escritores españoles que ocupa un lugar destacado en la historia de la literatura solo con su obra periodística. Nacido en Villanueva de Arousa, emigró todavía adolescente a Argentina, donde entró en contacto con los medios anarquistas, lo que ocasionaría su repatriación forzosa. A partir de 1908, cuando fue enviado a Constantinopla, destacó como corresponsal en el extranjero. En 1916 sus crónicas comenzaron a ser reunidas en libro. Ese año aparecieron Londres, Alemania y Playas, ciudades y montañas. Con posterioridad publicaría Un año en el otro mundo (1917), donde narra su primera estancia en Nueva York, La rana viajera (1920), Aventuras de una peseta (1923) y La ciudad automática (1932). Sus artículos misceláneos, con los que renovó la literatura humorística, fueron recopilados en Sobre casi todo y Sobre casi nada, ambos de 1928 (reeditados en Renacimiento con prólogo de Juan Bonilla y Felipe Benítez Reyes); Esto, lo otro y lo de más allá y ... Etc. Etc..., los dos de 1945, y Millones al horno (1958). Aparte de las crónicas viajeras, la obra más conocida de Julio Camba es La casa de Lúculo o El arte de comer (1929). Su desencanto republicano lo plasmó en Haciendo de República (1934). Buena parte de su labor periodística quedó perdida en las hemerotecas y se ha ido recogiendo póstumamente en volúmenes como Caricaturas y retratos (2013) o Crónicas de viaje (1914). Constantinopla, de inminente aparición en esta misma editorial, recopila los artículos del viaje a Turquía, hasta ahora casi enteramente desconocidos. 
 
Bio-bibliografía del autor
Julio Camba Andréu nace en Vilanova de Arousa, provincia de Pontevedra, el 16 de diciembre de 1884, en una familia de clase media: su padre era médico y maestro de escuela.
A los trece años, Julio se escapa de casa y embarca como polizón en un barco que va a Argentina.
En Buenos Aires se introduce en los círculos anarquistas y hace sus primeras armas literarias redactando proclamas y panfletos. A consecuencia de ello, en 1902 es expulsado de Argentina, junto a otros anarquistas extranjeros.
De regreso en España, comienza a colaborar en El Diario de Pontevedra, pero rápidamente se instala en Madrid y en 1904 lo encontramos redactando artículos para El País, España Nueva y Los Lunes de El Imparcial.
En 1906 comienza su carrera como corresponsal en el extranjero, enviando crónicas desde Cosntantinopla para La Correspondencia de España.
A su regreso de Cosntantinopla inició su relación con ABC, que perduraría hasta su muerte. Ejerce de corresponsal en París y Londres. En 1911 está en Alemania y en 1916 viaja a Nueva York.
Vuelve a Madrid en 1917, pero continúa viajando: en 1921 vuelve como corresponsal a Berlín y, de 1929 a 1931 desarrolla su trabajo desde Nueva York.
Siguió viajando hasta 1949, fecha en la que, por motivos de salud, fija su residencia en Madrid.
Murió el 28 de febrero de 1962.

Julio Camba fue en periodista, un articulista. Éste era el género que dominaba y el que mejor iba a su estilo de cronista rápido, mordaz, impresionista, impulsivo e intuitivo.
La mayoría de sus libros son simples recopilaciones de artículos, sin añadidos ni correcciones: así sucede desde el primero, Alemania, impresiones de un español (1916) hasta el último, Millones al horno (1958).
Incluso en La casa de Lúculo, que presenta una factura de monografía o de ensayo, sin canibalizar artículos anteriores, podemos descomponer la estructura del libro en capítulos que pueden pasar perfectamente por artículos temáticos.
Julio Camba hiso dos breves incursiones en el terreno de la narrativa; El destierro, que cuenta sus andanzas en Argentina y El matrimonio de Restrepo, una novela breve.

Las palabras claves para definir su personalidad podrían ser: humorista, anarquista, viajero y gastrónomo. No es una mezcla extraña: en todo humorista subyace un anarquista, alguien que destroza el orden establecido y pone en la picota de la risa las más solemnes verdades admitidas. Y en todo viajero hay (o debería haber) un gastrónomo: una de las experiencias más gratificantes al conocer un país es trabar contacto con sus usos culinarios, sus platos, sus sabores. Nadie se debe preciar de conocer un páis sin haber asimilado su cocina.

Las cuatro características juntas, nos dan el retrato perfecto de un epicúreo, un bon vivant. Alguien para quien la vida es demasiado corta para tomarla en serio y para no gozar en ella de todo lo que la pueda hacer atractiva. Se dice que las últimas palabras de Camba fueron: "La vida es buena, pero se acaba".

El humor de Julio Camba es suave, fino; apenas una leve ironía que se introduce entre su prosa. No busca el sarcasmo, no recurre a exageraciones ni a deformaciones; sólo busca ese perfil cómico que presentan todas las cosas cuando el humorista posa sus ojos en ellas.